Lina Madrid no empezó en una gran tienda, ni con una gran inversión.
Empezó con dos hermanas, una madre que hacía todo lo posible por salir adelante y una situación económica en la que cada euro importaba.
Desde pequeñas siempre nos había gustado la moda, pero nunca imaginamos que algún día acabaríamos viviendo de ella.
Cuando vimos que en casa no había apenas dinero, decidimos intentar algo por nuestra cuenta. Empezamos a vender ropa con lo poco que teníamos, sin saber hasta dónde nos llevaría aquello.
Al principio eran pocas prendas, pocas ventas y muchísimas horas de trabajo.
Pero poco a poco, la gente empezó a confiar en nosotras.
Lo que comenzó como una forma de ayudar en casa empezó a crecer. Cada venta nos daba un poco más de confianza. Cada pedido nos hacía pensar que quizá estábamos construyendo algo de verdad.
Hasta que llegó un momento en el que decidimos apostar todo por nuestro sueño.
Con el dinero que habíamos conseguido, abrimos nuestra primera tienda.
Y así nació Lina Madrid.
Lo que empezó entre dos hermanas y una familia que luchaba por salir adelante, con el tiempo se convirtió en una marca que hoy llega a mujeres de toda España.
Y cuando miramos atrás, nos cuesta creer todo lo que hemos conseguido.
Porque Lina Madrid no es solamente ropa.
Es el resultado de empezar con muy poco, trabajar muchísimo y no rendirnos cuando todavía nadie sabía quiénes éramos.
Y esta historia… acaba de empezar.